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"La riqueza del país no es sólo la energía y la minería, es también el tejido empresario", demandan desde la UIA

El titular de la entidad, Martín Rappallini, respaldó el rumbo económico del gobierno pero advirtió que la inversión proyectada aún no impacta en la actividad ni en el empleo, y reclamó medidas concretas para el sector transable.

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30 may, 2026 05:26 p. m. Actualizado: 30 may, 2026 05:26 p. m. AR
"La riqueza del país no es sólo la energía y la minería, es también el tejido empresario", demandan desde la UIA

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, evaluó la situación del sector manufacturero local y señaló que, si bien el ordenamiento macroeconómico va en la dirección correcta, la industria atraviesa una etapa de transición en la que los mecanismos de recuperación todavía no se han puesto en marcha. En ese marco, la entidad que conduce presentó ante el gabinete económico una serie de demandas orientadas a reducir costos y atraer inversiones al sector tradicional.


Rappallini reconoció avances en materia fiscal y de inflación, pero subrayó que eso no alcanza para reactivar la actividad industrial. "El país de las inversiones todavía no llegó", afirmó. "Todo lo que se está planificando, con la llegada de inversiones por USD 80.000 millones, todavía no está impactando en la economía." La entidad trasladó esa preocupación directamente al ministro de Economía: "Estuvimos estos días con el ministro Luis Caputo y le planteamos la preocupación por el nivel de actividad", indicó.


El dirigente industrial enmarcó la situación actual en un deterioro de largo plazo. "La economía hace quince años que no crece", sostuvo. "A nivel industrial, por habitante, somos la mitad que Brasil." A ese rezago estructural se suma el doble efecto de la caída en el poder adquisitivo y el reacomodamiento de costos que aún no se completó. No obstante, Rappallini proyectó una recuperación posible: "Cuando realmente se enciendan los motores, vamos a tener el nivel de consumo por lo menos de 2022."


Las distorsiones del modelo anterior


En relación con la competitividad del sector, Rappallini describió un esquema que generó desequilibrios acumulados. "El sector industrial tuvo 120% de inflación en un período en el que los servicios subieron 300%", señaló. Al mismo tiempo, indicó que "duplicaban los impuestos y las empresas tenían mayores costos financieros." Para el titular de la UIA, esa combinación derivó en una pérdida de competitividad que la protección arancelaria no logró compensar. "Cuando perdés tu capacidad de competir globalmente, no estás ayudando a la industria", afirmó.


La UIA presentó dos iniciativas para mejorar las condiciones del sector. La primera consiste en habilitar el cómputo de los aportes patronales como crédito fiscal de IVA, con el objetivo de aliviar los costos laborales y promover la formalización del empleo. La segunda apunta a ampliar el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) hacia la industria manufacturera. "Queremos un RIGI industrial, para que el sector tradicional transable tenga el mismo régimen del RIGI y el super RIGI", planteó Rappallini.


El reclamo se apoya en la caracterización del segmento más afectado: el de las industrias que compiten con el exterior y cuyos precios se determinan en los mercados internacionales. "El problema del transable es que los precios y calidades no se deciden internamente, sino a nivel global", explicó el titular de la entidad.


Rappallini planteó también una discusión de fondo sobre el modelo productivo. "La riqueza del país no es sólo la energía y la minería, es también el tejido empresario y el tener gente que sabe hacer cosas", expresó. En esa línea, advirtió que la capacidad instalada puede deteriorarse si no se generan las condiciones para sostenerla, y remarcó la disposición del sector a competir: "Hay un empresariado muy preparado que quiere competir."

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